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Primeros pasos del convento de monjas Íversky

A finales de 1850 fueron construidas una capilla y 8 celdas cerca de ella. El 12 de marzo de 1855 el emperador Nikolay I confirmó la organización en Samara de una comunidad femenina bajo el nombre Íversky.

En el mismo año el ilustrísimo Evsevy, primer obispo de Samara, consagró en este convento un pequeño templo de madera sobre un fundamento de piedra en nombre del icono de la Íversky Madre de Diós. 
El templo fue construido durante tres años. 

El convento creció rápidamente y fue arreglado. En 1857 en la bóveda del templo Iversky fue construida una iglesia pequeña para las liturgias tempranas en honor al icono de la Madre de Jerusalén. Fueron construidas unas casas para los clérigos, un pabellón para la abadesa y tres pabellónes para las hermanas.


Con el tiempo surgió la necesidad de la construcción de un templo espacioso con un campanario. El proyecto se fue elaborado por el arquitecto del gobierno, Make. El 17 de septiembre 1858 fue puesto el templo de piedra de tres altares con cinco cúpulas. Las paredes fueron acabadas de mármol blanco, fueron puestos iconostasios de muchos aros. Esto fue un templo más alto y el ejemplo del primer estilo ruso-bizantino en Samara. La mesa del altar principal fue consagrada en honor a la Candelaria Divino, lateral – en honor a los apóstoles Pedro y Pablo, Sergio Radonezhsky reverendo.


En los templos del convento habían unos iconos especialmente respetados: una santa imagen de la Madre de Jerusalén en la casulla de plata dorada; la Madre de Diós "Iversky" en la casulla de oro con diamantes y esmeraldas; la Madre de Diós "Troeruchitsa", que habia sido escrita por los monjes de Athos sobre una tabla de ciprés.

El centro espiritual de la ciudad

El 21 de agosto de 1860 la comunidad Iversky fue cambiada de nombre al monasterio femenino, y la monja Margarita llegó a ser superiora.
En 1879 por los medios de una mercadera Praskóvia Shihobálova construyeron un hospital de madera. A finales de los años 80 del siglo XIX en el territorio del monasterio fue convenida la conducción de agua.

En 1890 el monasterio Iversky se convirtió en una verdadera ciudad pequeña. Junto con los templos aquí había diez pabellones habitables, cuatro alas de madera, dos carroceros, cuatro graneros, una cuadra, un baño de piedra, un lavadero y algunos sótanos.

En el territorio del monasterio había uno pozo, que permitía tomar agua a los habitantes de Samara. El convento Iversky llegó a ser el centro espiritual de la ciudad.

En 1876 las monjas bordaron la bandera de Samara por unos bosquejos del pintor N.E.Simakov. En una una parte en el centro de la cruz bizantina, bordada con oro, son representados Cirilo y Metodio, los civilizadores eslavos, en otra – hay una imagen de la Madre de Dios Iversky.

El 19 de junio 1877 bajo la ciudad Stara Zagora un destacamento búlgaro se batió valerosamente con esta bandera por la liberación del yugo turco. Después de la liberación de Bulgaria, la bandera fue establecida en el museo de Sofia de la amistad ruso-búlgara como el símbolo de la fraternidad.
En 1981 en Bulgaria fue fabricada una copia de esta bandera y la regalaron a Samara. Ahora está en el museo regional histórico.

El renacimiento del monasterio

A principios del siglo XX en el monasterio vivían cerca de 500 monjas, aquí había el hospital y una biblioteca, unos talleres de tejido, de tapiz, de pintura de iconos y otros.

Después de la revolución y el establecimiento del poder soviético comenzó la destrucción del monasterio. En 1925 fue aceptada la decisión del cierre del convento y de la instalación allí de unos obreros de la fábrica de cerveza Zhigulevsky. En 1930 conforme a la decisión del gobierno fueron desmontados el campanario y los templos, fueron liquidados una valla y unas criptas del cementerio conventual. Las estructuras fueron adaptadas bajo los locales de varias organizaciones, y una parte fue entregada como viviendas. Por siete décadas el monasterio Iversky desapareció del mapa de la ciudad.

Se han conservados las leyendas sobre la pérdida de las hermanas. Según una leyenda, los poderes prometieron abrir el monasterio, y cerca de treinta monjas, habiendolo creído, llegaron al convento natal. Las cargaron en una barcaza vieja, las llevaron al río Volga a una isla desierta y las hundieron junto con la barcaza. 

El renacimiento del monasterio comenzó en 1991. Al convento le fueron entregadas 0,79 hectáreas de tierra con unas construcciones que se conservarían. El 24 de febrero de 1993, el arzobispo Sergy hizo allí el oficio divino solemne prelaticio. Él regaló al monasterio el icono de Iversky Madre de Dios, que se convirtió en la principal imagen sagrada del convento. Desde agosto de 1994 el monasterio lo encabeza la superiora Ioanna.

Durante los años del renacimiento el monasterio ha crecido y ha florecido. Hoy se ha convertido de nuevo en uno de los centros espirituales de la ciudad. Se regenera el arte de briscar.