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Pistas para conquistar el corazón de una chica rusa

En las relaciones heterosexuales se valoran las formas tradicionales como la caballerosidad, la buena educación y el respeto a la cultura.

1. En la primera cita es muy importante la galantería, la caballerosidad. Larisa, casada con un extranjero, comenta: “Nos gusta mucho que nos regalen flores, nos dediquen poemas o nos inviten a un viaje inesperado”. Según las normas tradicionales, es el hombre quien invita a cenar y también el que acompaña a la mujer a casa. Además, está bien visto que el hombre lleve los pesos de la mujer, sean bolsas o maletas.

2. Hay una imagen social en la que el hombre deseado es el que es seguro de sí mismo. “Un hombre debe saber defenderse no sólo a sí mismo, sino también a su chica. A nosotras no nos gustan los blandengues que obedecen en todo a su novia y se someten a cualquiera de sus caprichos. Con estos hombres nos sentimos incómodas”, comenta Ekaterina. Este tipo de actitudes pueden resultar sorprendentes en sociedades en las que se cuestionan los roles de género, tanto de las mujeres como los de los hombres.

3. Se le da importancia a la apariencia externa. Se dice que los rusos se fijan mucho en la ropa. No es preciso vestir ropa demasiado cara, pero sí que esté limpia y se lleve con gusto, aunque evidentemente, estos conceptos son algo difusos. Eso sí, el perfume es una constante en el país, tanto para ellos como para ellas.

4. Otro aspecto importante: la educación. En la mesa, seguid siempre las normas de etiqueta. Procurad hablar también de forma educada: incluso si no habláis bien el ruso, lo mejor es que le pidáis a la chica que os dé un par de clases de lengua rusa.

La relación de Natalia con su asd novio extranjero no duró demasiado ya que este no se comportaba del todo correctamente: “No intentéis demostrar a una chica vuestro dominio del ruso mediante vuestro conocimiento de las palabrotas”, aconseja.

5. La cultura es algo valorado muy positivamente. Larisa comenta: “Sed intelectuales. A los rusos les gusta leer, seguir las novedades del cine y el teatro, estar al día de los acontecimientos políticos. Incluso en la cocina las conversaciones a menudo versan sobre temas de filosofía. Cuando hablamos con un extranjero esperamos que nos cuente cosas interesantes sobre su país y su cultura. En su momento, yo me enamoré de un hombre que me enseñaba chino clásico y me abrió las puertas al mundo de la Antigua China”.