Ваш браузер устарел. Рекомендуем обновить его до последней версии.


 

Flag Counter

   

MUSEO DE LA COCINA RUSA

El museo se inauguró en 1978 en el Instituto tecnológico del arte culinaria. Casi todos los objetos expuestos aquí son verdaderos y auténticos. Muchos estudiantes llegan a estudiar en el Instituto y traen algo de sus aldeas natales: los samovares, los zapatos antiguos de la corteza de abedul, la batería de cocina, que se usaba antes. El interior del museo está especialmente decorado en el estilo de la isba rusa para que los visitantes puedan sentir al espíritu del tiempo antiguo.

A la entrada de la isba los invitados encuentran a Domovoi, es un genio familiar, duende en el folklore ruso y protector de la casa que favorece a la vida buena de la familia, a la fertilidad, la salud de la gente y los animales. Según una leyenda, Domovoi vive detrás de la estufa. En aquella época era un costumbre quedar un poco de la comida cerca del horno, habitualmente la leche y el pan, para "complacer" a Domovoi.

El horno verdadero ruso no ha sido metido en el museo, por eso aquí han instalado una maqueta. En las aldeas rusas el horno típico tenía varias funciones: aquí preparaban de la comida para toda la familia, bañaban a los niños y los ancianos, por medio del horno calentaban los locales. El horno tradicionalmente ruso se caldea por la leña.

El karaváy (la hogaza) es el pan principal de boda en las tradiciones eslavas. Karaváy es un pan grande redondo (con relleno o sin él) con muchos detalles decorativos encima donde cada adorno tiene su significado. Por ejemplo, un par de cisnes significan la “fidelidad”; las espigas son la “prosperidad”; las ramas de sauquillo (es una baya) son el “amor y muchos hijos”, un anillo es el matrimonio, etc. Los estudiantes del Instituto de la culinaria cocinaron un karaváy para el museo. Lo han llevado a una competición a Moscú, donde este karaváy ha ocupado el puesto premiado.

Antes en tales vasijas de barro los campesinos guardaban la leche. Es una vajilla de arcilla por completo natural y ecológica. La arcilla conserva bien la temperatura, por eso la producción de leche en la vasija de barro no se corta. 

El museo de la cocina rusa no podía ser sin el samovar. Las decenas de los samovares resplandecen sobre las baldas del museo, incluso el famoso samovar de Tula. El agua se calienta por un fogón interior que se representa un alto tubo, llenado por las astillas o las piñas de árbol. 

Esto no son los cuadros ordinarios dibujados por los tintes o al óleo. Las imágenes se hacían de varios granos: la lenteja, el arroz, la grechka, la sémola, etc. Todo eso está hecho por las manos de los estudiantes. Estas obras frágiles participaban en la competición de toda Rusia «El festín estudiantil», donde ocuparon el primer lugar. 

Claro, como en cualquiera isba rusa aquí hay el juego de las cucharas de madera. Cuando toda la familia se sentaba a la mesa, primera prueba de la carne siempre se debe por el padre, como el sustentador y la cabeza de familia. Si el niño tendía las manos al plato antes, le golpeaban con la cuchara por su frente. De aquí, a propósito, proviene un proverbio ruso: «no te metas al horno antes de papá». 

Tales lavabos hasta ahora se usan en algunas aldeas rusas. 

La rueca famosa, que se usaban por todas las abuelas y las bisabuelas de Rusia.

Es la mantequera campesina. Hay que llenarla por la nata espesa y después comienzar a moler. A veces en Rusia a los niños que han caído en falta les mandaban como un castigo a hacer la mantequilla en este aparato. 

Y así se veía la plancha de aquiella época. En dentro de ella ponían los carbones de la estufa, los atizaban, balanceando la plancha y, cuando la suela ya se calentaba, comenzaban a planchar. 

La esquina roja, o con otras palabras "La esquina hermosa". Los eslavos orientales se la consideran el lugar más honroso en la isba, en que se colocaban los iconos, las lamparillas y una mesa. En algunas casas la esquina roja no ha perdido su actualidad hasta ahora. Es extremadamente, cómo nuestros antepasados se llevaban bien la Ortodoxia y la fe en el Domovoi pagano. 

Durante muchos siglos los lapti (en singular lápot), una especie de zapatos o alpargatas tejidos con corteza de árbol o líber, fue el principal calzado de la población rural, es decir, del 90 % de los rusos. Son probablemente el calzado más conocido en el territorio del país y uno de los más antiguos. Las primeras alusiones a los lapti datan de los siglos XVI-XVII, aunque hallazgos en yacimientos neolíticos de agujas para tejer corteza hacen sospechar que ya entonces se pudieran utilizar.

Es una bandeja verdadera de Zhóstovo, pequeño pueblo de Rusia, uno de nuestros símbolos culturales. El oficio de la pintura decorativa de bandejas nació a mediados del siglo XVIII. La pintura se aplica sobre un fondo negro (a veces también rojo, azul, verde o plateado). Los dibujos suelen representar ramos de flores donde se mezclan plantas grandes y pequeñas. Las bandejas de Zhóstovo con el tiempo se han convertido en verdaderas obras de arte y ahora cuestan bastante mucho.

La forma para la cocción de la Pascua y los huevos de Pascua. Entre los elementos tradicionales de la Pascua nunca falta el huevo pintado. Se trata de un símbolo antiguo de la Pascua de Resurrección que representa el amor y el comienzo de una nueva vida. La gente suele decorar huevos de gallina y de madera. Pintar los huevos de Pascua es la tradición cristiana más popular en Rusia, tanto entre creyentes como entre ateos. Lo hace aproximadamente el 72% de los rusos. Los huevos de Pascua se regalan a familiares y a amigos al visitarlos o recibirlos en casa.

Cerca de mil de objetos expuestos dan la representación sobre la historia rica de la cocina rusa y el desarrollo del arte culinaria. Entre ellos hay los molcajetes, los achicadores, las paletas, las balanzas, las formas para los pudines y el helado, la colección de los samovares, la decena de los cubiertos diversos por su configuración y los objetos del servicio, los utensilios de cocina y de mesa de las tabernas, los bodegones, los restaurantes, las cafeterías de Samara de los siglos pasados.

Los gastrónomos jóvenes reciben los invitados del museo y les agasajan con el almuerzo ruso. Los estudiantes y turistas de algunos países extranjeros han visitado nuestro museo. Con cada año el museo se completa por los nuevos objetos expuestos interesantes, que son fabricados por las manos de los estudiantes. Aquí, habiendo probado el traje ruso típico, en el interior de la isba rusa se puede tomar las fotos bonitas y dejar la memoria inolvidable de la visita a nuestro museo.